Artepoesía

Nieves es una poeta de Orce. Nos une ese lugar y una reciente amistad, además de la debilidad por mirar las estrellas…

La poesía de Nieves me ha acompañado durante el verano y casi seguro que es la responsable de que mi pintura se haya impregnado de una pátina que la hace más transparente. La poesía le da dimensión y la hace más clara.

Cae un pájaro

como una constelación

desprendida del cóncavo

navío de la noche.

Un contorno de luz

se dibuja en la mano

del que protege:

incandescente mapa,

estigma luminoso,

deja a los barcos sin estela

y a las aves sin guía.

Y  no amanece

porque la Aurora aún duerme

un sueño de ginebra en las esferas

bajo la mano protectora.

(“Cae un pájaro – Morning Blues-”. Nieves Chillón. 2006)

y no amanece... Oleo y lapiz s/papel. 30 x 30 cm

y así me sorprendió el silencio... Oleo y lapiz s/papel. 30 x 30 cm

Con  la esperanza siempre puesta en la poesía…

Juan Andrés García Román es un poeta granadino. Para mi ha sido todo un descubrimiento, de la mano de Nieves. Su lectura me acerca a una escritura fresca, inteligente y sensible, una mezcla poco habitual. García Román consigue acercarse al concepto poético con mucha personalidad y con unos recursos muy interesantes: bajo una base narrativa de apariencia descriptiva, se aloja la poesía, todo en si lo es, pero lo particular es la forma. Este poeta es capaz de construir figuras que sólo son comprensibles desde la voluntad poética.

Rafael Espejo dice de él, Desde ese ritmo entusiasta, y con la asistencia de imprevisibles imágenes que median entre el mundo real y el mundo verdadero, el libro de  García Román plantea una de las más viejas incertidumbres humanas: ¿En qué consiste el lenguaje?…¿Se puede desde la ficción-esto es: desde la memoria, desde los deseos- superar la realidad? Los poemas aquí reunidos, por fortuna, no saben las respuestas, pero las contienen…

PER CAPITA

El primer rey era deforme;

nació con una protuberancia sobre el cráneo que llamaron corona,

pero esa deformidad le confirió mucho poder.

Esa fué la única corona de hueso, la única auténtica corona:

una sola corona de verdad en toda la historia de los hombres.

A partir de entonces, el resto de los reyes simulaban la deformidad

con coronas de arcilla acero oro.

Cuaderno del apuntador:

Se batían como ciervos con sus coronas

cuaderno del apuntador:

Aún los viejos seducen a las niñas mostrándoles sus premolares

y la aguja entra por el ojo de la aguja.

Aún un manto acaba en qué rey.

Aún.

Aún es aún.

(Cierrese el telón)

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