Dudas

La mancha de color azafrán se extiende en una veladura sobre el papel blanco, y espera sobre la mesa a que la mano del pintor decida su destino. Mientras tanto, reposo, tiempo y espera, debate permanente con el silencio…miradas, siempre  furtivas, que brillan en el reflejo de las aguas o se pierden en el fondo de las dudas.

La frescura de un gesto involuntario, la presencia de una mancha de azafrán,  impone toda su autoridad, paraliza la voluntad del artista y vence, con una declaración de amor tan seductora como efímera .  Eterno debate este, entre la belleza y la razón, entre el creador y su método…

Hay renuncias que son absolutamente necesarias.

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