La voz del agua

AGUA

En Granada, el agua habló antes de dibujar en el aire sus arabescos.

I

Entre el rumor de la caída y la piedra fría, está el agua. Ceñida a la forma cierta, condenada al reposo y fiel a su destino: acariciar la imagen contenida en el plano de su reflejo.

II

El agua, como la palabra, lo mismo que dice calla. Voz, que no grito, sonido o rumor, murmullos, a veces ahogados entre las piedras, que entre las piedras se pierden. El agua de Granada, dice y calla.

III

Agua mansa, ordenada y sujeta, obsesiva, fijada en su eterno retorno, sube y baja, y cae, dibujando líneas de conflicto, de acción y de reacción (debate permanente), agua de ornamento que se rinde a su última verdad, ella que se da y el estanque que la protege.